¿Cómo regar el césped?

Introducción

Para mantener un césped creciendo sano y verde es esencial regarlo en períodos de sequía. A fin de obtener óptimos resultados al regarlo, debemos considerar los siguientes factores: la frecuencia de riego, el volumen de agua que va a aplicarse, la hora del día en que vamos a regar y el modo de aplicación en terrenos difíciles.

El exceso de agua en el césped produce aumento de materia verde, incremento de enfermedades, raíces poco profundas, desaprovechamiento de recursos valiosos y grandes facturas de electricidad. Cuando se trata de regar un parque o jardín es preferible regar de menos que regar de más.

Frecuencia

La frecuencia de riego varía de un lugar a otro y debe determinarse de acuerdo a la apariencia del césped. La necesidad de agua en el pasto, puede identificarse cuando este se torna de un color verde azulado y cuando las pisadas permanecen marcadas en él, ya que la falta de agua hace que a la hoja le cueste recuperar su posición original. Lo ideal sería regar el césped justo en ese momento ya que el deterioro en ese punto es mínimo y, apenas el césped recibe agua, se recupera. Regar el pasto antes de observar estos signos no proporciona beneficio alguno.

A medida que la sequía del césped aumenta, este se marchita y su color se torna verde grisáceo. Una vez que el pasto está marchito debe regarse de inmediato y se recuperará considerablemente rápido. Si se llega a un cuadro de sequía severa, la planta deja de crecer y las hojas se tornan marrones y mueren. Cuando se riega en este punto el césped puede sobrevivir. Necesitaría un periodo de 3 semanas para producir nuevas hojas recuperarse totalmente.

No es recomendable regar sistemáticamente. Un programa fijo de riego no contempla las necesidades del césped y puede resultar en el exceso de agua, produciendo el aumento de materia verde y creando un medio propicio para las enfermedades. Los propietarios que tienen sistema de riego automático, deben programarlo ajustándose a las necesidades del césped y no dejarlo programado para todo el verano.

Volumen aplicado por riego

Si un jardín necesita 25 a 35 milímetros de agua por semana, es preferible aplicar esta cantidad en un solo riego o en dos riegos iguales con 2 ó 3 días de espacio entre sí, que regar en forma liviana todos los días.

Después del riego, la tierra debe estar húmeda hasta 15 centímetros de profundidad. Es recomendable humedecer a fondo toda la zona de las raíces. El riego diario y liviano produce raíces poco profundas y exceso de humedad, estimulando así el desarrollo de malezas.

Los aspersores conectados a mangueras de 3/4 de pulgada aplican poco volumen de agua y por esta razón deben dejarse funcionando en una misma área 2 ó 3 horas de manera que humedezcan profundamente la zona de las raíces. Los sistemas de riego automático con salidas de agua en todas las direcciones simultáneamente pueden aplicar un gran volumen en 10 ó 15 minutos y los sistemas de aspersores giratorios son capaces de aplicar el agua necesaria en 30 ó 40 minutos.

Hora del día para regar

La hora ideal para hacerlo es entre las 4.00 y las 8.00 de la mañana. A esta hora el viento no interfiere en el riego y no hay prácticamente evaporación de agua. Una de las complicaciones que ocasiona el riego en horas de la tarde, es la creciente incidencia de enfermedades. Este inconveniente puede reducirse regando únicamente cuando el césped lo necesita y regando esporádica pero profundamente. Regar durante el medio día no es efectivo ya que gran cantidad de agua se evapora siendo por consiguiente muy difícil humedecer la tierra adecuadamente. Si bien no se recomienda regar en estas horas, vale aclarar que hacerlo, no provoca la quemadura del pasto.

Aplicaciones en terrenos difíciles

Las zonas de tierra compacta Y las pendientes originan una dificultad para el riego, ya que el agua corre y no es absorbida. Por esta razón, es muy importante en estas áreas aplicar agua en la medida que pueda ser absorbida por el suelo. Un método para regar una pendiente es aplicar agua hasta ver que comienza a correr, cortar el agua y esperar que absorba y luego volver a regar hasta que corra nuevamente. Luego hay que repetir este ciclo varias veces hasta que la tierra esté húmeda a 15 centímetros de profundidad.

Dormición

Cuando no se riega el césped y las lluvias son limitadas, este se marchita y las hojas se tornan marrones. Esto no quiere decir que el césped esté muerto, sino que está en estado de dormición, un mecanismo natural de supervivencia. Las hojas están muertas, pero tanto la corona, que es el punto de crecimiento, como la raíz, siguen vivas. La planta de césped pierde agua por las hojas, por lo tanto cuando estas mueren, la pérdida de agua disminuye y el césped conserva el agua necesaria para que la corona y la raíz se mantengan vivas. Este estado de dormición puede durar de 4 a 6 semanas sin que esto signifique un deterioro grave en la planta. Después de 4 ó 6 semanas en condiciones de sequía, el césped debe regarse con 12 a 20 milímetros de agua de una vez. Este riego no lo enverdece pero le da a la corona y a la raíz la humedad necesaria para sobrevivir. Si persiste el clima seco, hay que regarlo con 12 a 20 milímetros cada dos semanas y, una vez que las condiciones de humedad sean favorables, el césped desarrollará hojas nuevas y comenzará a crecer activamente.

Situaciones especiales

Un césped recién sembrado debe regarse de 2 a 4 veces por día. La cama de siembra debe estar húmeda de 2.5 a 5 centímetros de profundidad, pero no debe estar saturada. A medida que las semillas germinan y los brotes comienzan a crecer, es fundamental que las nuevas plantas no se sequen. Continúe regando 2 ó 4 veces por día si las condiciones climáticas son secas. Cuando las plantas llegan a los 2 centímetros de altura debe reducirse la frecuencia de riego gradualmente, y regar en cambio, más profundamente. Una vez que el césped se haya cortado 2 ó 3 veces, lo mejor es regarlo con menos frecuencia, pero en forma más profunda.

Un parque cubierto con panes de césped necesitará de 2 ó 3 riegos diarios. Es importante regar de manera que todo el pan de césped esté mojado y el suelo reciba agua hasta 2,5 centímetros de profundidad. Regar en exceso es un error común que produce saturación de la tierra y no permite que las raíces de los panes se establezcan en ella. Cuando los panes de césped estén establecidos en el suelo, la frecuencia de riego debe reducirse gradualmente. No obstante ello, debe regarse con más intensidad en cada aplicación a fin de humedecer la tierra más profundamente. Una vez que este césped haya sido cortado 3 ó 4 veces, el riego debe ser infrecuente y profundo.

A fin de mantener un césped en buenas condiciones debe prestarse especial atención, entre otras, a la necesidad de humedad que este presente. Regarlo cuando no lo necesita resulta, en definitiva, perjudicial, y traerá aparejado un costo adicional innecesario.